Advertencia: Evite leer este chiste mientras come alimentos o ingiere cualquier bebida. Yo leí este chiste mientras bebía una taza de café y luego tuve que limpiar, el monitor, teclado y escritorio. Menos mal que no tenía documentos ni papeles importantes sobre la mesa.
Anoche me invitaron unas amigas a una reunión. Yo le dije a mi esposo que de fijo regresaba a la casa a las 12 en punto. Te lo prometo, le dije. Pero la reunión estaba muy buena, y había mucho trago, por lo cual obviamente se me fue la hora.
Resulta que llegué a la casa a las 3:00 a.m., completamente borracha. Apenas entré y el hijueputa reloj cucú hizo “Cu-Cu” tres veces. Al darme cuenta que mi esposo se iba a despertar por ese sonido, grité “Cu-Cu”, otras 9 veces. Me quedé tan orgullosa y satisfecha por haber tenido de pronto, aunque borracha, una idea tan buena para evitar el pleito con mi esposo.
Me acosté de lo más tranquila pensando en lo inteligente y lista que soy. Temprano por la mañana, durante el desayuno, mi esposo me preguntó a qué hora yo había llegado y le contesté que había llegado a las 12:00 como le había prometido. Él, de momento no dijo nada, ni me pareció desconfiado. Qué bueno! ¡Qué salvada! pensé yo.
Entonces él me dijo:
- Debemos cambiar nuestro reloj Cucú.
Le pregunté:
- ¿ Por qué mi amor?
y me dijo:
- Bueno, anoche el reloj hizo “Cu-Cu” tres veces, luego no sé como, gritó “Mierda!”… después hizo “Cu-Cu” cuatro veces más, y tosió luego hizo “Cu-Cu” otras tres veces… se cagó de la risa, y otra vez hizo “Cu-Cu” dos veces. Salió corriendo, pisó al gato, quebró la mesita de la esquina de la sala, se acostó, se tiró un peo y se durmió…!

