Un niño venezolano quería comprar algo que costaba Bs. 100.000, y rezaba todos los días para que alguien se los regalara. Un día decidió escribir una carta a Dios pidiéndole los Bs. 100.000, y la mandó por correo.
Cuando el Jefe de Correos de Caracas vio a quién estaba dirigida la carta, determinó despachársela al presidente Hugo Chávez.
Chávez (sobre todo por su ego), al recibirla, quedó gratamente impresionado y le instruyó su secretaria enviarle al niño Bs 5.000, pensando que, para un niño pequeño, esa cifra debía significarle una gran cantidad.
El niño, feliz con los Bs 5.000, se sentó rápidamente a escribir una carta de agradecimiento que decía:
“Gracias querido Dios por mandarme el dinero. Sin embargo, por alguna razón que desconozco, lo enviaste a través de Miraflores, y como siempre, estos ladrones y corruptos de mierda se quedaron con el 95% de la comisión.”

